Las galletas con patente

A todos nos da rabia que se rompan las galletas, es más, los niños si están rotas las galletas no las quieren… como si supieran diferente o algo. Eso debió pensar Theo Tempels, sobre un popular biscote de holanda. Este ingeniero mecánico jubilado que había trabajado en Philips y KLM, estas galletas vienen empaquebescuittadas en envases en forma de rulo y sacarlo sin que se rompan es casi imposible por lo que se le ocurrió hacer una hendidura del grosor de un dedo en un borde, y acabar con las galletas rotas. Patentadolo un año después, ofreció su invento a dos fabricantes, Bolletje y Continental Bakeries. Como no tuvo éxito, guardó el documento para mejor ocasión.

Cuál fue su sorpresa cuando ve aparecer estas galletas o biscotes envueltos con la hendidura o la forma que el mismo había propuesto y patentado por los mismos fabricantes que no aceptaron su invento.

Evidentemente esto terminó en los tribunales y  las empresas declaraban e intentaron anular la patente por falta de inventiva y  por que según ellos era obvio para cualquier experto en la materia. Sin embargo el tribunal no ha estado de acuerdo con estas declaraciones pues nunca se había realizado por parte de ninguna empresa y es funcional por lo que si se considera ingenioso el invento y válida la patente.

De este modo  los Holandeses podrán seguir tomando sus beschuit (en neerlandés)  que se toman  en la celebración de los nacimientos de los hijos desde el siglo XVII.

Fuente: El país.

 

La “Mujer cohete”

En 1957, la carrera espacial estaba candente. Después de que la Unión Soviética puso en órbita al Sputnik, Estados Unidos estaba desesperado por superar la desventaja.

El doctor Wernher von Braun y otros de los mejores ingenieros del mundo se esforzaban por encontrar una solución para los fracasos que había sufrido el programa de cohetes de Estados Unidos.

Entonces recurrieron a Mary Sherman Morgan.

A principios de los 1950, Morgan era la única mujer analista entre los 900 científicos de cohetes que trabajaban en la empresa North American Aviation. Era también una de las pocas que no tenía un grado universitario.

A pesar de ello, pronto se convirtió en la principal experta de diseño y cálculo de propulsores de cohetes y gracias a su contribución Estados Unidos logró poner en órbita a su primer satélite, el Explorer 1.

Su hijo, George D Morgan, cuenta en “Rocket Girl” la historia de Mary Sherman desde sus inicios como granjera en Dakota del Norte hasta su brillante carrera cuyas contribuciones condujeron al desarrollo de un nuevo y poderoso propulsor espacial.

George Morgan narra para la BBC el legado de su madre.

Producción de Taylor Hiegel y Bill Mckenna

Imágenes cortesía de la NASA y George D Morgan

http://www.bbc.co.uk/mundo/video_fotos/2013/07/130718_video_ciencia_primera_cientifica_cohetes_men.shtml